Poner fin a la pobreza infantil: Un imperativo universal
La pobreza infantil no es simplemente una falta de recursos económicos; es una vulneración sistemática de los derechos fundamentales que «envenena» el futuro tanto de los individuos como de las sociedades. El informe de 2025 subraya que la persistencia de la pobreza en un mundo de abundancia es, en última instancia, una cuestión de prioridades políticas y no de escasez real de riqueza.
1. La Realidad de la Pobreza Infantil en 2025
A pesar de los avances logrados a principios de siglo, el panorama actual es crítico debido a una desaceleración causada por la pandemia de COVID-19 y crisis superpuestas.
Dimensiones de la Pobreza
- Pobreza Monetaria: Casi 1 de cada 5 niños (más de 412 millones) sobrevive en pobreza extrema con menos de 3 dólares al día. Si se eleva el umbral a 8,30 dólares (aplicable a países de ingreso mediano-alto), la cifra escala a 1.400 millones de niños, lo que representa casi dos tercios de la infancia mundial.
- Privación Grave: Más allá del dinero, 417 millones de niños sufren carencias graves en al menos dos áreas esenciales como educación, salud, nutrición, vivienda, agua o saneamiento.
- Vulnerabilidad Extrema: Los niños tienen el doble de probabilidades que los adultos de vivir en pobreza extrema. Esta situación es especialmente grave en África Subsahariana, que alberga a más de tres de cada cuatro niños en pobreza extrema del mundo.
Grupos en Mayor Riesgo
La pobreza no afecta a todos por igual. Los grupos más vulnerables incluyen:
- Niños pequeños: El 22,3% de los niños de 0 a 4 años vive en pobreza extrema.
- Contextos de conflicto: El 50% de los niños en zonas de guerra vive en pobreza extrema, frente al 11,4% en zonas estables.
- Discapacidad y etnia: Los niños con discapacidad enfrentan mayores gastos de salud, y los niños indígenas tienen tasas de pobreza casi el doble que la población general (18,7% frente al 9,3%).
- Entornos rurales y desplazados: El 79% de los niños en pobreza extrema vive en zonas rurales.

2. Los Obstáculos Críticos: Triple Crisis
El informe identifica tres crisis inmediatas que amenazan con revertir décadas de progreso:
I. Crisis Climática y Medioambiental
- Impacto directo: 4 de cada 5 niños enfrentan al menos un riesgo climático extremo al año.
- Consecuencias educativas: En 2024, 242 millones de niños perdieron clases por choques climáticos.
- Desplazamiento: Solo en 2023, 9 millones de niños fueron desplazados por desastres naturales.
II. Nivel Creciente de Conflictos
- Estamos en el nivel más alto de países involucrados en conflictos desde la Segunda Guerra Mundial.
- Casi 1 de cada 5 niños vive actualmente en una zona de conflicto, el doble que en los años 90.
- Los conflictos crean una «deuda del conflicto», destruyendo infraestructuras básicas y servicios que tardan décadas en recuperarse.
II. Crisis de Financiación y Deuda
- Muchos países en desarrollo pagan más en intereses de deuda que en salud o educación.
- En África, el gasto per cápita en intereses (70 USD) supera al gasto en salud (44 USD).
- Esto crea un círculo vicioso: la falta de inversión debilita la economía futura, dificultando aún más el pago de la deuda.
3. Soluciones y Métodos Probados
A pesar de los desafíos, el informe enfatiza que el progreso es posible y ofrece una hoja de ruta basada en cinco pilares estratégicos:
- Prioridad Nacional: Integrar la erradicación de la pobreza infantil en leyes y presupuestos nacionales.
- Políticas Macroeconómicas Favorables: Proteger el gasto social de la inflación y asegurar la transparencia presupuestaria.
- Protección Social Incluyente: Ampliar las transferencias de efectivo. Actualmente, 1.800 millones de niños carecen de cualquier forma de protección social.
- Servicios Públicos de Calidad: Asegurar acceso gratuito y universal a salud, educación y nutrición.
- Trabajo Digno para Cuidadores: El bienestar infantil depende de la seguridad económica de los padres. Se deben fomentar empleos formales y licencias parentales.
4. Una Propuesta Estructural: Deuda por Inversión Infantil
Dada la gravedad de la crisis financiera, UNICEF propone una reestructuración de la deuda innovadora. En lugar de simples cancelaciones o austeridad, se propone:
- Vincular el alivio de la deuda directamente a inversiones verificables en nutrición, salud y educación infantil.
- Alinear los incentivos para que tanto acreedores como gobiernos se beneficien de un progreso social medible.
Un Imperativo de Voluntad
El problema no es la falta de capacidad o recursos, sino la sabiduría y voluntad para actuar. En un mundo con un gasto militar de 272 billones de dólares, la falta de agua potable o escuelas para millones de niños es una decisión política. Poner fin a la pobreza infantil no es solo una obligación moral, es un requisito para la prosperidad económica y la paz mundial futura.
Fuente: Unicef/ unicef.org
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