Comportamiento Alimentario y Calidad de la Dieta en la Infancia Temprana: Evidencias desde la Cohorte CORALS
La alimentación durante los primeros años de vida constituye uno de los determinantes más relevantes para la salud a largo plazo. En este período crítico, no solo importa qué come el niño, sino también cómo se relaciona con la comida: si la disfruta, si la rechaza, si come en respuesta a estímulos emocionales o externos. Estas disposiciones conductuales, conocidas en la literatura como comportamientos alimentarios (eating behaviours), han cobrado creciente atención en la investigación pediátrica por su capacidad de predecir los hábitos dietéticos futuros y el riesgo de obesidad. En este contexto, Maneschy et al. (2026) presentan un análisis transversal dentro de la cohorte longitudinal española CORALS, orientado a determinar de qué manera rasgos específicos del comportamiento alimentario se asocian con el consumo real de alimentos y bebidas en niños y niñas de entre 3 y 6 años.
El estudio empleó datos del CORAL study, una cohorte longitudinal española de 10 años de seguimiento. La muestra analizada incluyó a 1.407 participantes (699 niños y 708 niñas), con una edad media de 4,8 ± 1,0 años. Los comportamientos alimentarios se evaluaron mediante el Child Eating Behaviour Questionnaire (CEBQ), instrumento validado internacionalmente y respondido por los cuidadores, que mide ocho dimensiones agrupadas en dos grandes categorías: comportamientos de aproximación a la comida (Disfrute por la Comida, Respuesta a la Comida, Deseo de Beber, Sobrealimentación Emocional) y comportamientos de evitación (Selectividad Alimentaria, Respuesta a la Saciedad, Lentitud al Comer, Subalimentación Emocional).
La ingesta dietética se midió con el cuestionario validado COME-Kids, un instrumento de frecuencia de consumo adaptado a la población infantil española. Para identificar patrones dietéticos globales, se aplicó un Análisis de Componentes Principales (ACP). Las asociaciones entre comportamientos alimentarios y consumo de alimentos se analizaron mediante regresión lineal multivariable, ajustada por las principales covariables. Cabe destacar que los análisis se realizaron de forma diferenciada por sexo, lo que constituye un valor metodológico añadido en un campo donde este tipo de desagregación es aún infrecuente.
Los hallazgos del estudio evidencian que dos rasgos del comportamiento alimentario ejercen una influencia particularmente marcada sobre la calidad de la dieta: el Disfrute por la Comida (Enjoyment of Food) y la Selectividad Alimentaria (Food Fussiness). Ambos rasgos se comportaron de manera opuesta y complementaria, configurando perfiles dietéticos claramente diferenciados.
En ambos sexos, puntuaciones elevadas en Disfrute por la Comida se asociaron significativamente con mayor consumo de pescado, frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, y con menor consumo de dulces y productos azucarados. Este resultado es coherente con la hipótesis de que una actitud abierta y placentera hacia los alimentos facilita la aceptación de una dieta más variada y nutricionalmente densa. En sentido inverso, la Selectividad Alimentaria se asoció con una reducción estadísticamente significativa en el consumo de frutas, verduras, pescado y legumbres, y con un mayor consumo de dulces, lo que configura un patrón dietético de menor calidad nutricional.
El ACP permitió identificar cinco patrones dietéticos en cada sexo, que en conjunto explicaron el 36,62% de la varianza en niños y el 36,07% en niñas. En los niños, los patrones identificados incluyeron un patrón de conveniencia, uno de carbohidratos refinados y uno de proteína animal, entre otros. En las niñas destacaron un patrón verduras-mariscos-legumbres y uno de alimentos azucarados. El Disfrute por la Comida y la Selectividad Alimentaria fueron los rasgos más consistentemente asociados con estos patrones globales (p < 0,001), confirmando su papel como predictores robustos de la calidad dietética en esta etapa del desarrollo.

Los resultados de este estudio adquieren especial relevancia en el contexto epidemiológico actual, donde la prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil continúa siendo elevada en España y en el conjunto de Europa. La investigación aporta evidencia de que intervenir sobre los comportamientos alimentarios —y no únicamente sobre la composición de la dieta— representa una estrategia prometedora para mejorar la salud nutricional en la infancia temprana.
Desde una perspectiva práctica, los hallazgos sugieren que fomentar el Disfrute por la Comida mediante ambientes alimentarios positivos, exposición repetida a alimentos variados y experiencias gastronómicas sin coerción puede tener consecuencias reales y medibles sobre la ingesta de nutrientes esenciales. Asimismo, la detección precoz de la selectividad alimentaria en contextos clínicos y educativos —antes de que los patrones restrictivos se consoliden— podría permitir intervenciones tempranas de mayor eficacia.
En cuanto a las limitaciones, el diseño transversal del análisis no permite establecer relaciones causales definitivas, y el reporte parental de la conducta alimentaria y la ingesta introduce una posible fuente de sesgo de información. No obstante, el tamaño muestral, el uso de instrumentos validados y el análisis diferenciado por sexo confieren solidez metodológica a los hallazgos. El seguimiento longitudinal de la cohorte CORALS ofrecerá en el futuro datos sobre la direccionalidad y la estabilidad temporal de estas asociaciones.
Este estudio demuestra que los comportamientos alimentarios en la primera infancia son predictores significativos de la calidad de la dieta, con el Disfrute por la Comida como factor protector y la Selectividad Alimentaria como factor de riesgo nutricional. La integración de estas dimensiones conductuales en los programas de prevención de la obesidad infantil y en los protocolos de seguimiento pediátrico se presenta como una línea de acción con sólido respaldo empírico. En última instancia, cultivar en el niño una relación sana y placentera con los alimentos no es solo una cuestión de bienestar cotidiano: es, como muestra esta evidencia, una inversión en su salud a largo plazo.
Referencia: Maneschy I, Ortega-Ramirez AD, Jimeno-Martínez A, et al. (2026). Association between eating behaviours and food and beverage consumption in male and female children aged 3-6 years: The CORALS cohort. European Journal of Nutrition, 65(1):26. https://doi.org/10.1007/s00394-025-03848-x
Fuente: pubmed.ncbi.nlm.nih.gov /Redem

